viernes, 27 de julio de 2007

HE PERDIDO MIL BATALLAS

Pero este tesoro lo llevamos en vasija de barro,
para que todos vean que una fuerza tan extraordinaria
procede de Dios y no de nosotros (2 Co 4,7)

He perdido mil batallas
y quizás pierda otras mil,
unas veces por torpeza
y otras más por negligencia.

Pero el consuelo tengo
de decirle a este demonio
que me acosa día a día
y que a palos me ha molido:

Quien último ríe, ríe mejor.
Podré perder muchas batallas,
pero jamás, jamás la guerra.
¡Siempre me verás de pie!
Jesucristo me hace fuerte,
¡demonio, yo te venceré!

1 comentario:

Anónimo dijo...

esto es verdad!!!