viernes, 27 de julio de 2007

EL MOMENTO MÁS ESPERADO

De madrugada, cuando todavía estaba oscuro,
Jesús se levantó y salió de la ciudad
para ir a orar a un lugar solitario (Mc 1,35)
.
Heme aquí, Señor, ante ti.
Vengo a este encuentro contigo
a hacer mi oración y pienso:

Qué fácil es la oración
si no la mueve un por qué,
si no se lleva una cruz
hueca y monótona es.

Vendré de servir a mi hermano,
de haber roto mis sueños vanos,
satisfecho cual siervo inútil
que sólo cumple con su deber.

Entonces tendré la fuerza
y el valor de enfrentar mis días,
me harás ver el sentido y la gloria
que encierran todas mis quejas.

Y de cada oración,
que prefiero llamar encuentro,
juntos haremos
el momento más esperado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

no es tiempo de lamentos...sino de creer y arriesgar. chevere amigo veo q la inspiración te acompaña.