viernes, 4 de diciembre de 2009

SED

Si alguien tiene sed, que venga a mí y beba (Jn 7,37)

Con ansia de encontrarte
no he parado de buscarte,
porque no podrá haber agua
que me apague tanta sed.

Tengo el alma en un desierto
y mi carne está agrietada.
Mi garganta está reseca
de gritar sin que me escuches.

Tú eres ese manantial
donde quiero reposar
y mis fuerzas reponer
y seguir detrás de ti.

Una sed me que quema dentro,
siento un sol que abraza fuerte,
y perder la vida quiero
si de tu agua no me das.

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